14. PLACER.
Una semana después y yo continuaba trabajando como loca, aprendiendo de manera desenfrenada y al ritmo acelerado que Stan me estaba imponiendo, de alguna manera me sentía frustrada, porque no podía lidiar con todo. Mi pequeño estuvo más tiempo con sus abuelos que conmigo, algunas noches salimos tarde de la oficina y al llegar a casa ya estaba profundamente dormido.
—Hoy vamos a trabajar hasta tarde, ya le avisé a nuestros padres.
—¿Paris no se molesta por esto?
—Ella sabe que mi trabajo es dema