—Desnúdate y ve a la cama.
Anna sintió como si un cuchillo se hundiera en su pecho, el dolor era tan agudo que le robaba el aliento. Apretó los puños, mordiéndose la mejilla interna hasta que un sabor metálico llenó su boca.
«No olvides que esta humillación es por la vida de Lucas»
La humillación era tan intensa que las lágrimas empezaron a acumularse en sus ojos, pero se negó a dejar que cayeran. Estaba paralizada, como si el mundo se hubiera detenido a su alrededor, incapaz de decidir qué