30. LOS AMIGOS.
Kikky despertó lentamente, su mente aún nublada por el shock y la incredulidad. Estaba en una cama de hospital, con las luces blancas y el olor a desinfectante. Abrió los ojos y vio a Julián sentado a su lado, con un rostro lleno de preocupación. Sin previo aviso, su mano voló y le dio una bofetada.
— ¡¿Cómo pudiste engañarme así?! — Gritó con sus ojos llenos de lágrimas, pero al mismo tiempo inyectados en odio y rabia, se sentía tonta y burlada.
— Kikky, déjame explicarte — Julián comenzó, pero