23. NUESTRA HISTORIA.
Mirar a Kikky a los ojos era la única cosa que yo necesitaba para saber que todo estaba bien, ella tenía ese poder de definir mi día con una sonrisa y ahora estaba Tammy que trepaba sobre la incómoda cama de mi amada cada mañana en busca de un abrazo de mi parte.
—Sabes que no voy a resistir mucho más esto.
—¿De qué hablas? —preguntó risueña, logrando que su respiración volviera a la normalidad.
—En un par de minutos esa pequeña va a entrar como un torbellino se va a abalanzar sobre mi y mi pob