89. LLAMADAS
Gabriel se encontraba sentado en un cómodo sillón del salón de su casa, revisando meticulosamente algunos papeles. Había decidido no entrar a su despacho, prefiriendo mantenerse en el área común de la casa. Los pasos apresurados de Manuela, su nana cuando era niño y el ama de llaves ahora, llamaron su atención una y otra vez mientras se dirigía hacia su despacho. Además, notó que el teléfono no dejaba de sonar intermitentemente, lo cual le resultaba inusual.
—¿Qué está sucediendo, Manuela? ¿P