43. REGALO
Estoy tentada a confesarle que no quiero que seamos amigos complacientes, sino una pareja verdadera. Pero no me alcanza el valor para hacerlo. Todavía, algo dentro de mi teme que se rompa esto que tenemos. Por lo que me quedo callada y hablo de otra cosa.
—Gabriel, te agradezco lo que haces, pero me parece que no era necesario que me compraras tanta ropa, con el dinero que gastaste en eso, se pueden alimentar los cuatro refugios que estaba ayudando yo en América por todo un año—. Se debe haber