211. HERMANOS ll
Se siente pequeño ante ellos, vulnerable, pero también hay algo más: un destello de felicidad pura que comienza a brotar desde lo más profundo de su ser. Por primera vez en mucho tiempo, Salvador se siente parte de algo, un lazo que va más allá de la sangre y los nombres; una conexión que se forja en el reconocimiento mutuo y la aceptación incondicional. Su corazón late con fuerza, casi en sincronía con los latidos de aquellos que ahora sabe que puede llamar familia.
—¡Eres nuestro hermano, Sal