174. SALVADOR.
Salvatore permanece al lado de Salvi, que sigue con su sueño intranquilo, llamando a su mamá llorando. Lo mira, siente una gran pena por el chico. Ahora que se fija bien en él, se da cuenta de que está muy delgado, tiene grandes ojeras y parece muy desvalido. Le toma la mano.
— Está bien Salvi, tranquilízate —le habla con cariño—. Serás mi hermanito menor, te cuidaré. Ya le hiciste creer a mamá que lo eras y salvaste a papá, gracias por eso.
Salvador se aferra a la mano de Salvatore, abre los o