161. SALVADOR
Evelin lleva un rato observando a Salvador recostado en un árbol. Le parece que en varias ocasiones se ha limpiado los ojos como si llorara. También lo ha visto como si vomitara. Se levanta y va a su encuentro.
—Hola —saluda al chico que se encuentra sentado solo, debajo de un árbol, mirando con nostalgia y tristeza a todos.
—Hola, Evelin —contesta con los ojos vidriosos.
—Me parece haberte visto antes —sigue diciendo Evelin— en Nueva York.
—¿De veras no te acuerdas de mí? —pregunta Salvador