144. EL PROMETIDO DE FIORELLA
Fiorella colgó el teléfono sintiendo alivio y culpa a la vez por haber metido a Salvatore en semejante situación. Se giró hacia Maximiliano, quien la miraba fijamente.
— ¿Con quién estabas hablando? ¿Con tu hermano? —preguntó celoso.
— Maximiliano, no tengo porqué darte explicaciones. Pero no, no era mi hermano, es mi novio.
Y salió disparada a sentarse a la mesa junto a Violeta, quien ahora la miraba con pena. Al menos, pensó que allí estaría un poco más segura, dándole tiempo a Salvatore para