Capítulo 23.
MÓNICA MORETTI
SI MAHOMA NO VA A LA MONTAÑA, LA MONTAÑA VA A MAHOMA
Mónica, después de recibir la encomienda y de ver alejarse al mensajero, dirige la mirada al sujeto que se encuentra frente a ella, esperando una respuesta de él.
—¡Y! —dije con indiferencia, esperando con fastidio que se decida a hablar.
—Hola, Mónica —saluda como si nada. Su mirada se dirige a mis ojos y a lo que tengo en la mano. Lo conozco, sé que lo mata la curiosidad.
—¿Podemos hablar? —pregunta con cautela.