Una Ivanov temible con cara de ángel.
Apenas el beso terminó, los azules ojos ahora cristalinos y las mejillas sonrojadas de Kei, le resultaron adorables al CEO.
En su vida había robado besos a algunas cuantas chicas, pero besar los dulces labios de Kei, sin duda había sido totalmente diferente.
— Continuemos el paseo, querida, ¿"O... quieres que sigamos compartiendo ese delicioso algodón de azúcar"?
— No... Sigamos por allá. — La bella rubia vió pasar a un niño y le obsequió su dulce, conservarlo sería peligroso, ella co