Al Andrea escuchar aquella confesión, por poco olvida que es una mujer profesional, que no puede dejarse llevar por sus emociones. Sin embargo, necesita más de lo que ha dicho Berenice. Respira profundo al escuchar el llamado de la señora Caristeas y cambia su semblante, pero algo sí tiene claro: esa vieja decrépita es la asesina de su madre.
—¿Qué desea, señora Caristeas?—. Mira al señor Caristeas para asegurarse de que está bien, ya que ella sabía lo mucho que ellos se amaban y lo muy feliz q