Lisandro, a pesar del estrés y ese fuerte dolor de cabeza, le cumplió a Caroline con ir a cuidar a los niños, y de hecho, fue lo mejor porque el tiempo compartido con sus hijos le hizo despejar la mente. Sin embargo, al quedarse sus hijos dormidos, la soledad lo azota, y más sin saber lo que le espera el día de mañana.
—Caroline… no sé qué hacer, siento que te necesito en mi vida, pero a la vez siento que no podré ser así, me dejarás, te olvidarás de mí ahora que estás con Parker. ¡Joder, me co