—Estoy ocupado. ¿Qué parte no entiendes?
—¡Quita tus putas manos de mi mujer!1
—¿Tu mujer?—. Parker entiende por lo que le propina una estocada más a Gisell y sale de ella, haciéndole con su mano libre una señal de silencio, dejando a la mujer antojada de más.—Te recuerdo, Lisandro, que es mía y sabes… de lo que te perdiste porque es perfecta
—¡Callate! Escúchame muy bien, Parker. Ahora soy un hombre libre y te juro que Caroline volverá a mis brazos
—Lo dudo—. Sonríe para hacerlo enojar.—¿De ve