—Señora… —comienza a hablar Saul.
—¿Qué? ¿Acaso no has escuchado mi orden?—. La mira con furia, por poco botando chispas.
—Es que… no creo que nos dejen entrar a la mansión Georgiou. Esto está lleno de escoltas—.
—¡No me importa! ¡Nadie, pero nadie es más poderoso que yo!—. Camina hacia la salida del museo como si fuera la gran señora, la reina, mientras es seguida por su escolta Saul. Al llegar al auto, Saul le abre la puerta y Berenice ingresa para luego mirar el museo sintiendo recelo.
—Me l