Lisandro siente una marea de calor recorrer su cuerpo, y sus manos ansían tocar el cuerpo de Caroline. No entiende por qué ella lo provoca tanto con solo verla desnuda. Su boca se le hace agua y su mirada se profundiza más en ella.
Caroline tuvo el atrevimiento de pararse frente a él y sostenerle la mirada, mientras su cuerpo le exige más que esa mirada hambrienta.
—¿Estás jugando conmigo?— Lisandro cierra los ojos por un momento y pasa saliva.
—¿Eso crees?— Lleva sus manos al pecho de Lisandr