Capítulo 49. Un motivo fuerte.
Amy Espinoza.
Él siguió besándome con una pasión que me desbordaba, Sus besos dejaban un camino ardiente en mi cuerpo, cada toque multiplicaba un sinfín de sensaciones en mí, que me dejaban sin aliento.
Lo aparté de mí, poniendo distancia entre nosotros, sentía la cabeza darme vueltas. Sus palabras resonaron en mi mente: ¿casarme con él? Era una locura. Y, sin embargo, cuando lo miré a los ojos, no vi ningún indicio de engaño o burla. Hablaba en serio.
—Esto es una locura —susurré, más para mí