Capítulo 330. Bajo las estrellas.
Adrián Soler
La noche había caído por completo sobre Pasadena, pero en mi jardín parecía que el sol se negaba a irse.
O quizás era solo el brillo de las cientos de guirnaldas de luces cálidas que Max y yo habíamos colgado entre los robles, creando un techo de estrellas artificiales bajo el cual mi nueva vida estaba bailando.
Me aflojé el nudo de la corbata, ese mismo nudo que Max me había ayudado a hacer horas atrás, y tomé un sorbo de champaña, observando la escena desde la orilla de la pista