Capítulo 278. Esperanza.
Pandora Collins.
Me levanté de la acera y comencé a caminar porque no quería irme aún al apartamento.
Caminar de noche nunca había sido tan incómodo. No porque la calle estuviera vacía, o porque el aire helado me cortara las mejillas.
Era incómodo por dentro. Como si algo se hubiera roto en un lugar del pecho donde ni sabía que tenía algo guardado.
Tenía la boca amarga, el estómago hecho nudo, y las palabras de Adrián repitiéndose como un eco sucio:
“Yo ya obtuve de ti lo que me interesaba.”
“