Capítulo 272. Mi verdadera fuerza.
Maximiliano Delacroix.
Me quedé observando a mi esposa moverse un poco, girándose de lado, buscando una posición más cómoda. La manta cayó de su hombro. Me impulsé apenas, con dolor, pero logré estirar la mano para levantársela de nuevo.
—Max… —murmuró entre sueños, apenas audible.
El corazón se me apretó.
Hubo un momento mientras luchaba por mi vida, en el que pensé que jamás volvería a escuchar mi nombre en su voz de esa forma: suave, cansada, aunque llena de cariño o que no podría besarla ja