Capítulo 272. Mi verdadera fuerza.
Maximiliano Delacroix.
Me quedé observando a mi esposa moverse un poco, girándose de lado, buscando una posición más cómoda. La manta cayó de su hombro. Me impulsé apenas, con dolor, pero logré estirar la mano para levantársela de nuevo.
—Max… —murmuró entre sueños, apenas audible.
El corazón se me apretó.
Hubo un momento mientras luchaba por mi vida, en el que pensé que jamás volvería a escuchar mi nombre en su voz de esa forma: suave, cansada, aunque llena de cariño o que no podría besarla jamás,
Sin embargo, ahora estaba aquí. Cansada, sí. Rota en pedazos invisibles… pero aquí. Y yo iba a asegurarme de que no volviera a romperse por mi culpa.
Pasaron un par de horas más. Dormí un poco. Ella durmió más. Las luces del pasillo entraban por la puerta entreabierta, dándole a la habitación ese ambiente extraño entre hospital y refugio.
Cuando desperté otra vez, Amy ya estaba sentada en la silla junto a mi cama, con un vaso de café en las manos. Me sonrió apenas, pero la sonrisa no le ll