Capítulo 266. No te atrevas a romperme otra vez.
Adrián Soler
Entré en el estudio y lo primero que sentí fue el olor suave a jabón y a café. Era un lugar pequeño, demasiado pequeño para lo que Pandora merecía, pero más cálido de lo que yo esperaba.
Un sofá, una mesa con dos sillas, una ventana sin cortinas y, en el fondo, un espacio con una cama matrimonial, una mesita de noche y un closet, y en el rincón extremo, la cocina, el refrigerador y un fregadero.
Yo me quedé parado, sin saber si acercarme o dar un paso atrás. Ella también. Nos queda