Capítulo 238. Un arma peligrosa.
Pandora Collins
Me asomé por la ventana.
El bosque se veía normal.
Las sombras eran sombras, no hombres escondidos.
Los árboles crujían por el viento, no por pasos.
Todo estaba en silencio.
Demasiado silencio y apenas estaba empezando a caer la tarde.
—¿Otra vez con cara de que algo va a pasar? —me preguntó Adrián acercándose por mi espalda.
Me giré apenas.
—No vayas a decir que soy pájaro de mal agüero, pero no puedo quitarme esta sensación y por eso creo que debemos de estar alertas. Después