Capítulo 209. Bajo el mismo amanecer.
Adrián Soler
La cabaña había quedado en silencio después de que Maximiliano cerrara la puerta.
El único sonido que persistía era el leve murmullo del viento colándose entre los árboles y la respiración pausada de Pandora.
El cansancio me pesaba como una piedra sobre los hombros, pero aun así no podía apartar la vista de ella.
No pude evitar evocar el pasado mientras observaba a Pandora dormir. Había pasado los últimos años creyendo que la gente me apreciaba, pero todo había resultado ser falso.