Capítulo 147. En el silencio de su piel
Amy Espinoza
Me desperté antes que el sol.
Fue el primer milagro del día.
Durante unos segundos no supe dónde estaba.
Solo sentía el peso de un brazo sobre mi cintura, el calor de un cuerpo pegado al mío y el murmullo tranquilo de una respiración que se mezclaba con la mía.
Luego, la memoria regresó despacio, como una marea suave.
La noche. Sus manos. Su voz diciéndome que me amaba sin condiciones. La certeza de que, esta vez, no había miedo, ni duda, ni pasado. Solo nosotros.
Me giré con cuida