C34: ESE OLOR ME REPUGNA.
—¿E-estás delirando? —soltó Aramí con desprecio, aunque le costaba fingir demencia—. ¡Te has vuelto loca!
—No me trates como si fuera una desquiciada —regañó Asiget—. Ustedes me empujaron al agua. ¡Intentaron ahogarme!
—¡Cállate! —Aramí la empujó con ambas manos y Asiget cayó pesadamente sobre el suelo—. Nosotras jamás haríamos algo así, ¡estás mal de la cabeza!
Asiget hizo una mueca de dolor y levantó el rostro para clavar la mirada en Aramí.
—Raihan debería saber qué clase de sirvientas tien