A Somalia no le quedó otra alternativa que aceptar la decisión de Diosdado. Zachary le había dejado muy claro que, mientras él estuviera ausente, debía obedecer cada una de las instrucciones de su Beta.
Aunque la angustia le consumía el pecho y deseaba acompañarlo, terminó resignándose a permanecer dentro de la mansión.
Poco después, Diosdado abandonó la residencia transformado en un enorme lobo. Salió acompañado por un grupo de guardias y, antes de dirigirse hacia el límite del territorio, reun