Una tarde, varios deltas del Clan llegaron para reunirse con Zachary. Como era costumbre, algunos habían llevado consigo a sus hijos machos adultos, pues querían que comenzaran a familiarizarse con las responsabilidades que algún día heredarían de sus padres.
Sin embargo, uno de los deltas había llevado también a su hija.
Cuando Zachary llegó al salón donde lo esperaban los deltas, fue saludando a cada uno con la cordialidad propia de un Alfa. Tras intercambiar unas cuantas palabras con ellos,