C144: NUNCA ACEPTÉ VIVIR SIN TI.
En cuanto Asiget salió del palacio, sus ojos encontraron a Raihan en medio del combate. Apenas alcanzó a reconocerlo cuando vio a Aidan abalanzarse sobre él y sujetarlo por el cuello.
—¡Raihan! —soltó, invadida por el miedo.
Al escucharla, Raihan sintió que una nueva oleada de fuerzas recorría cada músculo de su cuerpo.
Ignorando el dolor de las heridas que cubrían su piel y la presión de los colmillos que aún se aferraban a su cuello, reunió toda la energía que le quedaba y empujó a Aidan. El