Era plena madrugada y el sueño se negaba a llegar para Asiget. Había permanecido acostada durante horas, con los ojos cerrados la mayor parte del tiempo, fingiendo descansar, aunque en realidad su mente no dejaba de dar vueltas.
La razón principal de su desvelo se encontraba a pocos centímetros de ella. Aidan había decidido quedarse en la habitación aquella noche.
No había sido exactamente una discusión. Asiget le había pedido espacio, le había explicado que todavía necesitaba tiempo para acost