C12: SOLO ES UN REEMPLAZO.
Asiget se llevó una mano a la cabeza.
—¡No digas más, Asha! —murmuró Asiget, pronunciando el nombre de su loba—. Eso es imposible. ¡No quiero que este lobo cruel sea mi dueño!
Giró nuevamente hacia otro costado y volvió a dormir.
Cuando Asiget despertó nuevamente, ya era de mañana. El sonido de unas voces femeninas hicieron que abriera los ojos. Parpadeó un par de veces, todavía aturdida por el sueño, y entonces se dio cuenta de que Raihan ya no estaba allí.
—Asiget —pronunció una de las dos si