C10: DÉJAME MORIR.
El dolor por la pérdida de su cachorro había terminado consumiendo a Asiget. Era su segunda pérdida.
La tristeza se transformó en un luto que parecía vaciarla por dentro, arrebatándole incluso las ganas de alimentarse. Una sirvienta acudió a la habitación al mediodía llevando bandejas con alimentos calientes, frutas frescas y agua, siguiendo las órdenes del Alfa de mantenerla alimentada.
Sin embargo, cuando dejó la comida sobre la mesa cercana a la cama, Asiget simplemente permaneció acostada,