ARREPENTIDA…
El ambiente en la oficina estaba tenso, cargado de palabras no dichas y miradas que lo decían todo. Alana intentaba mantener la compostura, aunque su mente era un caos. Sus ojos buscaban desesperadamente alguna señal en el rostro de Ángelo, alguna reacción, pero él permanecía en completo silencio, como si las palabras que ella acababa de soltar no tuvieran importancia alguna.
Ella había intentado herirle de alguna forma, formaba parte de su impotencia, y su descontrol por no saber