26. Nuestro compromiso
El sonido de los pasos saca a Azucena fuera del trance. Con lágrimas en los ojos deja los papeles en su mismo sitio y guiada por la rapidez, se levanta para tomar el sitio donde estaba antes. Se limpia las lágrimas, toma aire recuperándose del shock, de lo que no quería creer, y respira con profundidad.
En menos de un minuto Rafael vuelve a la oficina. Azucena intenta disimular sus lágrimas secas, tomando el vaso de agua.
—Gracias —murmura. La tensión con la que su cuerpo nace es intensa. Demas