OLIVER GEACOMAN
Después de esa inesperada interrupción debo tranquilizarme, la presencia de Sara fue un pequeño bálsamo en el cual me concentré para olvidar todo el coraje y la frustración que tenía con Evelia.
Ella mi ahora esposa, inusualmente me hace perder el control, siempre responde de manera inesperada.
« ¿Qué tanto le costaba decirme dónde estaba? ¿A dónde fue que no quiere que sepa?» esas dudas se quedaron en mi cabeza el resto de la mañana.
Hasta que el motivo de la llamada entró a mi