SARA OLMEDO.
Esperaba que hoy fuera el día en el que Oliver Geacoman finalmente viniera a trabajar, ya estoy cansada de no poder estar con él y disfrutar su compañía, es que Oliver no solo es un hombre poderoso, sexy y atento sino que también tiene mucho dinero, cosa que deseo tener yo también.
Entro a la recepción y Elisa me llama de inmediato.
— Señorita Olmedo, buenos días, disculpe, para informarle que el señor Geacoman ya está en su oficina.
— ¿Cuál de los dos?— pregunto sin responder el s