Mundo de ficçãoIniciar sessãoPasaba de medio día cuando los golpes en mi puerta me obligaron a despertar y a salir de la cama.
—Abre la puerta, María —escuché la que parecía la voz de Señor.
Soportando el dolor de cabeza atravesé un departamento que me mataba con su claridad a cada paso que daba, y los golpes en la puerta me hacían incomodar mucho más.
—Voy, ya voy —dije.
Mi respuesta a los llamados de la pue







