4. Capítulo
—Lo siento, es solo que me has besado de pronto y no... No me lo esperaba. ¿Por qué lo has hecho? —indago frunciendo el ceño. Él está sorprendido y lleva una mano en la zona que se llevó el golpe propinado.
—¿Me estás rechazando? —siento estar consumida bajo esos ojos incinerados, ¿qué rayos le sucede?
—Supongo, ¿por qué te pones así? Sabes que solo somos amigos y solo una amistad te puedo ofrecer. —expiro.
—Podríamos intentarlo.
—¿Para que todo salga mal? Oye, si no funciona, tenlo por seg