2. Capítulo
—Ni siquiera sé dónde vive ese fulano Nicolás. —mascullo por lo bajo, dejándome vencer. La indigencia no está en mis planes y mis amigos no entran en las opciones de supervivencia, ambos viven aún con sus padres, temo que estoy atada a lo que ella ha decidido.
—Niccolò, se llama Niccolò —corrige con cierto fastidio por mi ignorancia, arrugo el ceño, que nombre tan raro, no dejo de pensar en la extrañeza del susodicho —. Es Italiano.
—¿Por qué no me lo dijiste antes?
—Y lo hice, ayer. La dire