Capítulo 32 – Verdades y un Futuro Incierto
El auto se detuvo frente a la mansión de Gabriel. Isabela respiró hondo, con la mano sobre su vientre. Su corazón latía con fuerza. Sabía que este momento llegaría, pero ahora que estaba aquí, frente a la puerta que tantas veces había cruzado con miedo, con deseo, con rabia... el vértigo la envolvía.
La bestia la estaba esperando.
Subió los escalones con determinación y golpeó la puerta. No tardaron en abrirle. Uno de los hombres de Gabriel la miró co