Capítulo 34– Sin Vuelta Atrás
Las palabras de Gabriel resonaban en la mente de Isabela como un eco interminable. Te amo, Isabela.
Por primera vez, el hombre dominante, el que siempre controlaba cada situación, se había entregado a ella con una confesión que le quemaba la piel. Y lo peor era que ella sentía lo mismo.
Sus labios temblaron mientras lo miraba, con las mejillas sonrojadas y la respiración agitada.
-Yo... también te amo, Gabriel.
El silencio entre ellos fue abrumador. Los ojos oscuro