Capítulo 56 – Rendición total
-Tres meses, Bella... -murmuró Gabriel, su voz grave y cargada de deseo, mientras sus dedos trazaban líneas de fuego sobre la piel desnuda de Isabela-. Tres malditos meses sin poder tocarte.
Isabela podía sentir cómo cada palabra de Gabriel se convertía en un fuego abrasador que consumía su cuerpo. El calor de su presencia, tan cercana, tan dominante, la hacía sentir viva de una manera que solo él podía. Ella estaba perdida en la intensidad de su mirada, ese brillo