Capítulo 55 – Traición y castigo
Gabriel sabía que no debía confiar en Ricci. Cada fibra de su ser le gritaba que era una trampa. Pero no podía arriesgarse a que ese maldito pusiera un dedo sobre Isabela otra vez.
Así que aceptó el trato.
El intercambio se llevó a cabo en un viejo almacén en las afueras de la ciudad. Gabriel llegó acompañado por dos de sus hombres, listo para cerrar el maldito acuerdo y deshacerse de Ricci de una vez por todas.
Pero en cuanto puso un pie dentro del almacén, lo