Capítulo 21: La rendición de Isabela
Isabela seguía atada, su cuerpo aún tembloroso por lo que Gabriel le había hecho. Su respiración era errática, su piel ardía con la marca de su dominio.
Pero él no había terminado.
Gabriel se incorporó lentamente y la contempló con la mirada oscura y hambrienta. Su nombre estaba grabado en su espalda, pero eso no era suficiente. Quería más. Quería que ella lo aceptara, que se entregara completamente.
Se inclinó y deslizó sus labios por la piel marcada, dejan