Capítulo 10: La Bestia y la Tentación
Pasaron los días, y aunque Isabela no quería admitirlo, la idea de que Gabriel no la volvería a tocar la tenía inquieta.
La primera vez con él... había sido diferente a lo que imaginó. Gabriel fue suave, atento. Nada parecido a la bestia arrogante y dominante que solía ser.
Y ahora, cada vez que recordaba sus caricias, su cuerpo reaccionaba sin su permiso.
Pero no podía decirlo en voz alta.
No podía aceptar que lo deseaba, que anhelaba su contacto. Así que