Capítulo 46 – Confesiones del alma
Isabela tomó aire profundamente, sintiendo cómo su pecho se oprimía al pensar en su pasado. Aún tenía el pañuelo que el doctor Ruíz le había dado entre las manos, pero ahora lo apretaba con fuerza, como si aferrarse a ese pequeño trozo de tela le diera valor para seguir hablando.
-Gabriel no fue el primer hombre que me hizo sentir atrapada -susurró-. Desde pequeña, siempre tuve la sensación de que mi vida no me pertenecía.
El doctor Ruíz la observó con pacienc