PARTE SEIS: SIN CLEMENCIA POR TI
CAPÍTULO SIETE
— ¿Ya nos podemos ir? No está, tu cadena ya no está —, dijo Ricardo cansado de todo lo que habían caminado.
Y la verdad es que a mí no me importaba, todo lo que yo quería era que mi cadena fuera encontrada. Ricardo no entendía nada porque seguramente él no tenía nadie que lo quisiera tanto como para haberle un regalo tan hermoso como el que mi padre me hizo.
—No, ya te dije que no nos vamos de aquí hasta que encuentre mi cadena —le repetí