CAPÍTULO 9. Mala cocinera, mala amante, mala esposa
CAPÍTULO 9. Mala cocinera, mala amante, mala esposa
Elijah apretó los dientes como si la sola pregunta lo ofendiera.
—¿Por qué te estoy haciendo esto? —siseó—. ¿Crees que soy tan fácil de manipular? —Por un momento pensó en soltarle todo lo que pensaba, pero no estaba dispuesto a darle el beneficio de la justificación—. Hay toallas de papel en la cocina para que te limpies las maldit@s lágrimas de cocodrilo. Yo tengo que irme a trabajar.
Lynett se cubrió la acra con las manos después del portaz