Liora
Las puertas del ascensor apenas se cerraron cuando Ronan me atrapó contra la pared.
No con violencia.
Con necesidad.
Su cuerpo grande rodeó el mío inmediatamente mientras sus dedos se deslizaban entre mi cabello blanco hasta descansar en mi nuca. El calor de su palma me arrancó un pequeño escalofrío.
—Lo siento, pequeña loba —murmuró contra mi frente—. Pensé que salir de tu habitación te haría bien.
Su voz grave vibró directamente bajo mi piel.
Selene se removió complacida.
Traidora.
—Har