—¿Hablas conmigo? —José se señaló a sí mismo.
Luciana, algo decepcionada, se quitó la máscara.
Tras dos encuentros con José, podría decirse que ya tenía una reacción condicionada.
Al ver que era Luciana, José no pudo evitar una risa burlona.
—Ah, eres tú, la valerosa señorita Gazitúa.
Luciana, que ya estaba molesta con él, se indignó aún más al escuchar su tono burlón y no pudo evitar poner los ojos en blanco.
—¿Qué haces aquí? Hoy todo está tranquilo, solo hay ciudadanos respetuosos de la ley.